Tercio de Nuestra Señora del Rocío

En Huelva, al producirse el Alzamiento, los requetés no faltaron a la cita. Cuando la Guardia Civil se sublevó contra el Gobierno de la República lo hizo con ella uno de los elementos más activos de aquel Requeté: el Alférez Cañada.

Dieciocho requetés pudo reunir el ilustre marino don Pedro Pérez de Guzmán y Urzáiz, y con ellos, uniformados y cubiertos con sus boinas rojas, recibió en la puerta del Gobierno Civil a la columna de Sevilla, libertadora que venía al mando de Carranza. Aquel mismo día Pérez de Guzmán salió al frente de una pequeña columna en camiones a liberar varios pueblos, y con él fueron los 18 requetés, que constituyeron el núcleo inicial de lo que fue luego Tercio de Nuestra Señora del Rocío.

Los requetés de Huelva combatieron a las órdenes de Varela en diferentes sitios, distinguiéndose en la ocupación de Zalamea y de El Campillo, formando parte después de la Columna Redondo. Su comportamiento fue tan brillante y llenó de tanta satisfacción a sus paisanos, que cuando el Tercio fue, en abril de 1937 a descansar unos días después de las duras operaciones de Peñarroya, donde junto a los requetés de Jerez defendieron unas alturas que dominan el Valle de los Pedroches, la Diputación de Huelva, reunida en sesión extraordinaria, acordó por aclamación pedir al General Queipo de Llano que se abriera expediente para la concesión de laureada individual al jefe del Tercio, el señor Pérez de Guzmán; a esta petición se unieron el ilustre Colegio de Procuradores y la Sociedad Colombina, que la hacían extensiva a toda la unidad, y al Tercio de Nuestra Señora de la Merced, de Jerez, que combatió junto a ella.

Es de resaltar asimismo la actuación de este Tercio cuando, también junto a los requetés jerezanos, acudieron a defender Villanueva del Duque, que estaba siendo duramente atacada por las tropas rojas. Durante diez días defendieron los requetés unas lomas rocosas cercanas al pueblo, soportando, sin apenas parapetos ni trincheras, los bombardeos de la aviación y el fuego de la artillería enemiga, y rechazando enérgicos ataques de la infantería. Tuvieron muchas bajas, pero no cedieron ni un palmo de terreno, lo que les valió la felicitación del mando, especialmente por la protección que hicieron en los momentos de evacuación de las posiciones.

Toda la actuación del Tercio de Nuestra Señora del Rocío, heróica, quedó reflejada en las actuaciones conjuntas que este Tercio tuvo junto a los otros Tercios andaluces. Los requetés onubenses fueron acreedores de la Medalla Militar Colectiva concedida conjuntamente al Requeté andaluz en junio de 1938 por sus brillantes actuaciones entre  diciembre del 36 y enero del 37.

Después, el Tercio de Nuestra Señora del Rocío fue fusionado en la 4ª Bandera de Córdoba con el Tercio de San Rafael.    

Como nota curiosa, decir que los tamboriles y gaitas del Tercio Virgen del Rocío de Huelva, gaitas y tamboriles rocieros, acompañaban el avance de las tropas, como si se trataran de las cornamusas de los Royal Highlanders escoceses.

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TOMADO DE LA MAGNÍFICA PÁGINA WWW.REQUETÉS.COM:

“Con los datos del libro del Profesor Aróstegui y del Rvdo. Padre  Bernabe Copado.

La Unidad que llevaría el nombre de VIRGEN DEL ROCÍO fue creada en el seno de REQUETÉ de Huelva y toma el nombre de su Blanca Paloma, se integró en la famosa COLUMNA REDONDO donde combatió coco con codo con sus hermanos Requetés de Nuestra Señora de la Merced y posteriormente paso a integrarse en el 3º Batallón de Requetés del Sur junto con sus hermanos del Tercio de San Rafael y Nuestra Señora de la Victoria de Málaga.

Liberados los prisioneros que el Gobernador civil tenía como preventivo de su unión a los sublevados, entre los que se encontraba el Capitán de Corbeta Pérez de Guzmán junto a otras gentes en el barco prisión “Ramón”, por la Guardia Civil ya que se esperaba la llegada de la sub-columna del grupo de militares del Alcalde Carranza de Sevilla, comienzan las acciones de Combate de los Requetés onubenses. Se constituye una Columna al mando de Pérez de Guzmán que sale de inmediato para tomar los pueblos irredentos de Gibraleón, Lepe, Cartaya, Ayamonte e Isla Cristina, pero la operación  más destacada fue la ocupación de la cuenca minera de Tharsis, que se hizo tras una entrada por sorpresa, sin que hubiera ordenes de ello, produciéndose un duro combate entre obreros mineros y Requetés, con Victoria (COMO SIEMPRE PASO EN ANDALUCÍA Y ESPAÑA) de los que luchaban por la causa de Dios.

Tras regresar a Huelva los requetés fueron trasladados de guarnición a Punta Umbría , mientras Pérez de Guzmán quedaba encargado de la comandancia de Puerto de Huelva. Los requetés integrados en la columna del Capitán Gumersindo Varela salieron para Valverde del Camino y Zalamea la Real, donde los combates fueron casa por casa y donde tuvieron que enfrentarse a una columna de mineros de Rio Tinto con camiones blindados que intentaron, sin conseguirlo, retomar el pueblo para el Gobierno de la Republica. Se empeña un duro combate donde son baja la mitad de los requetés del heroico Tercio. El día 28 de Agosto de 1936 volvían a Huelva.

Los requetés del Rocío salen de nuevo en operación el día 31 de Agosto hacía Riotinto, al mando del Teniente Francisco Casas, participando en la ocupación de Peña de Hierro, La Granada, Minas de la Concepción y, en fechas posteriores, Jabugo, Cumbres Mayores, de Enmedio y de San Bartolomé, efectuando diversas batidas por la sierra del norte anubense, en Aznalcollar queda un pequeño destacamento que combate esporádicamente y defiende su posición como hacen los requetés.

El día 15 de Octubre de 1936 sale la columna de Pérez de Guzmán para dirigirse a Córdoba para incorporarse allí, con todo el Requeté Andaluz menos una parte del Isabel la Católica de Granada, a la columna del Comandante Redondo. El día 23 la columna marcha hacia Espejo y Castro del Río. A diez kilómetros de espejo la Columna se divide y el Tercio no actúa y entra por la tarde en Espejo quedando en esta localidad en posición hasta finales de noviembre.

De nuevo reorganización de la famosa columna Redondo en Córdoba para actuar en el irredento frente de Jaén. El día 10 diciembre de 1936 participa el Tercio en el desfile de día 12 en Córdoba. A sus efectivos se les suman una Compañía de requetés de Granada (Isabel la Católica) y del primer Requeté de Córdoba, quedando todos al mando del Capitán de Corbeta Pérez de Guzmán.

Los Requetés de Tercio de la Virgen del Rocío intervienen en la ocupación de Cañete de las Torres el día 19 por la mañana, y en un frustrado ataqué a Bujalance. Parten luego hacía  Valenzuela, yendo en la retaguardia de la columna Gómez Cobian, formando ahora Unidad con los requetés de Córdoba (Tercio de San Rafael) y el de Jerez (Tercio de Nuestra Señora de la Merced) al mando de Pérez de Guzmán para ocupar Bujalance el 20 de diciembre y el 22 se ocupa Pedro Abad sin casi resistencia.

El día 24 se avanza hacía Montoro donde se enfrentan con la 14ª Brigada Internacional a la cual casi aniquilan por completo. Al atardecer se ocupa el pueblo Montoro y se resisten fuertes contraataques de los Internacionales que quedaban y se recoge al enemigo una gran cantidad de material de guerra abandonado por la, de nuevo, huida de los voluntarios Comunistas. En diciembre el Tercio se une al resto de la columna Redondo para la comenzar la mayor de las gestas del REQUETÉ ANDALUZ. La liberación de Lopera por parte de la Columna del Comandante Redondo donde los Requetés del Rocío, del San Rafael y de Nuestra Señora de la Merced al mando Pérez de Guzmán, operan en el flanco derecho de la columna. Las operaciones comienzan el día 27.

Nos cuenta el Requeté Viñuelas (Requeté del Rocío)…..Lopera estuvo a punto de ser la tumba de todo el requeté andaluz ya que los combates fueron muy duros y las armas, al rojo, comenzaban a fallar. Los requetés del Roció, con muchas bajas quedaron casi cercados, teniendo como única salida la carretera del Villa del Río muy batida. En la noche del 27 al 28 la lucha llega al cuerpo a cuerpo. El 28, Redondo ordena un fuerte ataque frontal para rectificar líneas y ocupar posiciones más ventajosas y el 29 casi todo el Requetés andaluz efectúa un ataque sobre el flanco derecho de Porcuna lo que produjo la reacción de los defensores que contraatacaron de frente al Batallón de Cádiz que había quedado en posición. Las fuerzas de Pérez de Guzmán tienen que ir en su ayuda y se detuvo al ataque a la bayoneta. El ímpetu de los Requetés andaluces quedo patente en la escena que nos cuenta de nuevo Viñuelas…El campo ha quedado regado de cadáveres…. Los Refuerzos llegados  con la Columna del Coronel Álvarez de Rementería, relevaron al Virgen del Rocío de sus posiciones avanzadas, y el día 30 se ocuparía LOPERA. La siguiente operación  se realizó sobre porcuna, donde el Virgen del Rocío actuó desplegado en guerrillas, junto a Regulares por las escarpadas paredes de subida al pueblo mientras la columna avanzaba por la carretera. El 1 de Enero de 1937 el Tercio entra en Porcuna, acabando una de las operaciones más gloriosas para el Requeté Andaluz lo que le valió la Medalla Militar Colectiva.

Después de días de guarnición en Lopera y de intervenir en los fuertes combates en el frente Lopera-Porcuna donde el Comandante Pérez de Guzmán tuvo una actuación destacada en la defensa de Lopera, que le supuso la Medalla Militar Individual (La primera concedida a un Marino)

El Tercio junto con su hermano de la Merced y de nuevo al mando de Pérez de Guzmán operarían en el duro frente norte de Córdoba, Villanueva del Duque y Cámaras Altas en el llamado sector de Pozoblanco. Los dos Tercios luchan muy bravamente al mando de Casas y del Capitán Villalta. El día 14 se combatió en la posición   ”Loma Verde”, en el 15 en la operación de Alcaracejos, el 16 en la “Loma de los requetés”. El día 20 sufre fuertes bombardeos de la artillería y se producen numerosas bajas. Ya en las posiciones “Minas del Soldado” y después de varios relevos tuvieron que abandonar la posición y retirarse a posiciones más ventajosas.

Comenzaba el mes de abril en las posiciones de  Castillejos y Cámaras Altas, en el sector de Peñarroya, en donde se sucedieron  muy duros combates. Entre el 2 y el 8 de este mes, la aviación y artillería enemigas desarrollaron una fuerte actividad que barrio sin cesar las posiciones ocupadas por el Tercio. La defensa del “Cerro de Castillejos” y cota – 800 muchas veces a la bayoneta fue heroica por parte de los requetés y se ganaron la segunda Medalla Militar Colectiva.

Los días 13 y 14 un fuerte contraataque enemigo logra recuperar el Cerro de Castillejos lo que obliga de a una segunda toma de la cota, que se logra con muchas bajas y empeñando todos los efectivos de los dos Tercios de Requetés. El día 15, los dos Tercios son relevados de sus posiciones y enviados a Córdoba para reorganizarse y descansar.

A comienzos de mayo de 1937 el Tercio refrescado con nueva recluta de voluntarios requetés onubenses y ya con la nueva organización divisionaria del todo el ejercito nacional vuelve al frente cordobés con el Comandante Redondo. El ya familiar sector de Lopera- Porcuna y alternan posiciones en Lopera y Porcuna respectivamente. Posteriormente se organizo el 3º Batallón de Requetés del Sur con una actividad bélica escasa hasta el final de guerra con el frente estabilizado y solo con pequeñas rectificaciones de línea.

Las bajas totales de la Unidad según José María Resa fueron 47 muertos y 142 heridos.

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La Romería Triste y Gloriosa

Los Tamboriles del Rocío redoblan en el cortejo de nuestros muertos.
Por José Simón Valdivieso.
Diario Odiel, 24 de Enero de 1937.

Al entrar en aquel pueblecito cordobés recién conquistado, el silencio mortal nos prende el alma con una garra helada. La impronta marxista se advierte clara en el pueblo que aún recordamos con las fachadas de sus casas pulcramente encaladas que lucían su blancura deslumbrante realizada por la luz viva y alegre del buen sol andaluz y sus calles fragantes a incienso quemado en las “copas” hogareñas, a romero del monte próximo y a azahar de los naranjos en flor. Cuesta trabajo aceptar que este pueblo en ruinas, renegrido por el humo de los incendios, con sus casas abandonadas y en desorden como víctimas de un desahucio colectivo es aquel mismo pueblo cordobés, limpio y alegre de días más felices.

 Pero… ¿Qué es esto?  Hasta nuestro oído llega clara y precisa una música familiar. Suena en su vaguedad de música lejana con una fuerza evocadora irresistible y ante nuestras pupilas en éxtasis desfila el cuadro único e incomparable de la bellísima romería rociera

Está música que escuchamos ahora en este pueblecito cordobés es evidentemente aquélla. Estos son los tamboriles y las gaitas de las marismas de Almonte y estos son aquellos toques de la romería, pero con un aire solemne e impresionante que aquéllas no tenían.

 
Al avanzar, llegamos a la plaza y presenciamos un espectáculo conmovedor, de una grandeza insuperable. A hombros de unos mozallones de rostros atezados por la intemperie hostil del castro y barbazas descuidadas e hirsutas van tres féretros envueltos en la bandera. Y detrás el Comandante Pérez de Guzmán, y el Comisario de Guerra Carlista de Huelva, Dionisio Cano López y una teoría inacabable de boinas rojas…  Y los tamboriles y las gaitas del Rocío, que no podían faltar en aquella romería gloriosa y triste. ¿triste? ¡No! Cuando un requeté da su vida por Dios y por España, no es un sentimiento triste, sino de emulación el que despierta entre sus compañeros…….

 

 
Eran tres requetés del Tercio de la Virgen del Rocío. Va dicho implícitamente que eran tres bravos requetés. Y por eso, en esa hora que no era la hora siniestra y torva de los que mueren en pecado mortal, de los que mueren peleando contra su Dios y contra su Patria, sino una hora triunfal llena de luz, los tamboriles y las gaitas de las marismas acompañaban con sus sones típicos, a los tres valientes rocieros que subían jinetes en las tres nubes más bellas y más blancas, haciendo gallardas corbetas y graciosos caracoleos cielo arriba por la inmensa “marisma azul”, hasta la sublime altura donde la Divina Madre , esa Blanca Paloma, la Pastora amorosa de sus ovejitas de Huelva, les espera para acogerlos con la mirada de sus ojos, que son los dos luceros más bonitos del firmamento, y susurrarles con su voz, que es la música más hermosa que escucharon jamás oído humano. “¿Habéis sufrido mucho, hijos queridos?”.

 

 
¡Ay, Dios! ¿Cómo podía ser triste aquel cortejo? Yo pedí aquella noche con el corazón rebosante de envidia limpia y noble: “¡Señor!.  Si pudiera ser ¡que lleven mi cuerpo a la tierra envuelto en la bandera de mi patria y que me acompañen los sones marismeños de los tamboriles y de las gaitas del Rocío y que la Blanca Paloma me espere allí”, como a estos tres valientes!.

 

Lopera, enero de 1937