El Requeté andaluz

Después de que los liberales frenaran en el siglo XIX cada intento de rebelión carlista en Andalucía, aplicando la represión y neutralizando la insurgencia tradicionalista -lo que sin duda supuso uno de los motivos de las derrotas del tradicionalismo en las guerras carlistas del XIX en toda España- , la causa tradicionalista parecía perdida definitivamente en tierras andaluzas.

Sin embargo llegaría una época dorada para el Carlismo andaluz, coincidente con el advenimiento de la República, gracias a la labor propagandística y la eficacia organizativa de Don Manuel Fal Conde.

Magnífico publicista, supo encauzar la inquietud del catolicismo sureño hacia posiciones políticas que parecían haber sido olvidadas en otras regiones.

Frente a los atentados anticlericales, realizados por elementos anarquistas incontrolados, creó una vasta red de Círculos carlistas en toda Andalucía, con una amplia base social urbana de pequeños empleados, que comenzaron a dar fruto inmediatamente.

En las elecciones generales de 1933, los carlistas obtuvieron cuatro actas de diputados en Andalucía Occidental, tantos como los obtenidos en las tres provincias vascas más Cataluña, feudos tradicionales del carlismo junto con Navarra.

En abril de 1934, en la finca de Quintillo, coincidiendo con la inauguración de la nueva sede del Círculo en Sevilla, desfila un contingente de más de mil boinas rojas andaluces  instruidos militarmente, 600 de ellos perfectamente uniformados. Esto supuso un “golpe de efecto” a modo de reclamo para nuevos carlistas andaluces, que continuarían llegando a la Comunión de forma incesante hasta y durante la Guerra, y una inyección de moral impresionante para los propios carlistas. El veterano General Conde de la Cortina, dijo ante aquel acto, llorando como un niño: “pero si yo soy de Sevilla, y aquí no había hace dos años más ue dos curas carlistas… No sé si estoy soñando o si esto es realidad. Hay más carlistas hoy en esta tierra que cuando me eché al monte hace sesenta años con los criados de mi casa“.

Don Manuel Fal Conde y el Comandante Redondo, junto al General Queipo de Llano, en Sevilla al iniciarse el Alzamiento.

 

El Requeté andaluz jugó un papel fundamental en los primeros días del Alzamiento que dirigió el general Queipo de Llano. En el tórrido verano meridional, tuvieron que enfrentarse, literalmente a sangre y fuego,  a las temidas organizaciones anarquistas que dominaban el campo de Andalucía la Baja.

Tras asegurar las sierras gaditanas y sevillanas, se enfrentaron a las milicias mineras del norte de la provincia de Huelva, mientras la columna de legionarios y de regulares avanzaba por Extremadura, rumbo a Madrid.

Cuando se consolidan los frentes, la brigada de choque del requeté andaluz, formada por los tercios de la Virgen de los Reyes, del Rocío, de la Victoria,  de la Merced, de Isabel la Católica, de la Virgen de las Angustias y de San Rafael, – representantes de las distintas provincias andaluzas-  jugaron un papel decisivo aguantando los ataques a Córdoba capital y protagonizando el avance hasta Porcuna y Lopera, que supuso la ocupación de la parte oriental de la provincia de Córdoba, y un esfuerzo sangriento para tomar Andujar y liberar el Santuario de la Virgen de la Cabeza.

En 1937, contuvieron el ataque de las brigadas internacionales en la batalla de Pozoblanco, obteniendo varias laureadas individuales y colectivas.

El Requeté andaluz daría ejemplo de sacrificio, honor y lealtad. Nuestra gratitud a los que lo entregaron absolutamente todo por evitar la aniquilación de la fe católica en nuestra Patria.

Cuadro resumen de los Tercios de Requetés andaluces (de www.requetes.com)