¿Un concejal aficionado a los porros?

Este hombre que ven en la fotografía es Enrique Lobato González, a la sazón concejal del Ayuntamiento de Sevilla, delegado municipal de Bienestar Social y del Distrito Macarena.  El Distrito Macarena, por si no lo saben nuestros lectores, es aquel que tenía como antiguo concejal a José Antonio García, que tuvo que dimitir por el famoso escándalo de las facturas falsas con el secretario del Distrito, que fue condenado junto a un empresario por la firma de facturas de trabajos que no se realizaban. Cosas de la democracia…

 

Pues bien, Enrique Lobato accedió al cargo para ponerse al frente de aquel nido de corrupción institucionalizada allá por el mes de abril de este año. De su trayectoria profesional no sabemos nada, más allá de que ha sido militante del Partido Socialista desde muy jovencito (tiene ahora 32 o 33 años).  Sin estudios superiores, por supuesto (creo que tiene un módulo de algo), Lobato encaja a la perfección en el modelo de político profesional que se describe en este artículo de ABC (Del fracaso escolar al coche oficial). No se sabe que haya gestionado empresas ni otros organismos de ningún tipo, de sus conocimientos técnicos en cualquier materia lo ignoramos todo. De hecho, sus virtudes para desempeñar el cargo de concejal nos las describía el propio Alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, el día de su investidura: “una persona que ya ha trabajado en esta casa y es suficientemente conocido por su compromiso y entrega con los sectores más desfavorecidos”. O sea, nada. Tener compromiso y entrega con los sectores más desfavorecidos, lo que es sin duda digno de alabar, en ningún caso demuestra capacidad de gestión, que es lo mínimo que se le debería pedir a un político, además, por supuesto de honradez, no tener afán de enriquecerse en el desempeño de su cargo…

Resulta que navegando por Internet, para ver si sabíamos algo más de este hombre, nos lo encontramos en Facebook, y de allí, en un enlace puesto por él mismo, llegamos a su blog personal, “Lobato al aparato”, que puede visitarse en esta dirección:  http://lobatoalaparato.blogspot.com/ . Leyendo los artículos escritos por el actual  Delegado de Bienestar Social  y del Distrito Macarena, nos quedamos patidifusos al ver la entrada de agosto de 2009, titulada “Una Vueltecita por Pakistán” (pueden leerla en este enlace http://lobatoalaparato.blogspot.com/2009_08_01_archive.html si no la ha borrado al publicar esto. Por si lo hubiera hecho, o por si lo hace en el futuro, hemos tenido la precaución de capturar una imagen de su artículo para que todos nuestros lectores puedan saber de qué hablamos).  

En el artículo en cuestión, Enrique Lobato González, a la sazón Concejal del Ayuntamiento de Sevilla, elucubra sobre su fe y confianza en un entrenador de fútbol y en el alcalde que a los sevillanos nos toca sufrir. Lo primero nos parece perfecto; cualquiera puede ser aficionado al equipo que le dé la gana y decirlo libremente. En esta ciudad tan estúpida a veces, un político puede ser un sinvergüenza consumado y no pasará nada, pero si se le ocurre manifestar en público algo tan insustancial como su afición a uno de los dos equipos de fútbol de la ciudad, las masas iracundas del otro equipo lo maltratarán hasta la extenuación. De lo segundo, poco tenemos que decir. La ineptitud del alcalde nos parece tan manifiesta que no necesita comentarios, pero también es incluso comprensible que un asalariado del Partido como Enrique Lobato se deshaga en loas a su jefe hasta extremos  que rozan el paroxismo.

 

Lo realmente curioso del personaje en cuestión son las frases del artículo que a continuación rescatamos para nuestros lectores:

“…han sido muchos los amigos que me han comentado que darse una vueltecita por Pakistán de vez en cuando, me traería alguna consecuencia negativa en mi cerebro.”

“…el “moro” que prepara mis excursiones a la tranquilidad y el buen rollo, debe estar realizando la mezcla con algún té moruno de más.”

“…es como si estuviera de vacaciones en alguna montaña pakistaní, debo de llevar mucho tiempo aquí, porque confundir lo real con lo soñado permanentemente debe ser producto de una buenas semillas.”

“…entonces militaba en Juventudes Socialistas y mis viajes montado en un librillo de bollere eran muchos más frecuentes que los de ahora.” (Bolleré, para los que no lo sepan, es como se llama en determinados ambientes a cierto papel de fumar).

“Entonces mi padre también debía darse sus viajecitos por Marruecos de vez en cuando (Ahora Pakistán coge más cerca de Marruecos para según qué cosas)”

“Sólo falta algo y no es precisamente ni tabaco, ni papel, ni un cachito de Pakistán, (De eso suelo andar surtido habitualmente)”.

 

Está claro para cualquier lector mínimamente avispado que el “cachito de Pakistán” del que nuestro concejal suele “andar surtido habitualmente”, ese moruno de las “excursiones a la tranquilidad y el buen rollo” que le hace “confundir lo real con lo soñado”, y del que los amigos le advierten que le puede traer “alguna consecuencia negativa a su cerebro”, es el hachís. Hachís al que Enrique Lobato parece ser tan aficionado, y que se toma mezclado con tabaco y liado en papel de fumar (o Bolleré, como en jerga callejera lo denomina el concejal).

Y, lógicamente, al hilo de la lectura de este artículo nos surgen algunos interrogantes:

-¿Se presentará el concejal en los plenos municipales surtido de sus “cachitos de Pakistán” en el bolsillo? ¿Acudirá fumado a las reuniones de Distrito? ¿Invitará a sus compañeros en los plenos municipales a fumar su misma pipa de la “tranquilidad y el buen rollo”?

-¿Tendremos que exigir al Ayuntamiento que ponga en la puerta de la Casa Consistorial perros detectores de droga para que los concejales no pasen con sustancias estupefacientes?

-¿Se convertirá el Ayuntamiento de Sevilla en un fumadero oficial, para solaz y divertimento de nuestros munícipes?

-¿Será verdad que Monteseirín acude al consuelo del “cachito de Pakistán” para olvidarse de la que tiene liada en Sevilla, con las setas de la Encarnación, por ejemplo?

-¿Será el nuevo concepto de “Bienestar Social” del Ayuntamiento social-comunista que todos andemos fumados, evadidos de la realidad? ¿Es verdad que pretende cambiar el nombre de la Delegación de Bienestar Social por el de la “tranquilidad y el buen rollo”?

-¿Acudirá nuestro ínclito concejal de Bienestar Social a ofrecerles a los niños del Distrito Macarena “cachitos de Pakistán” para que se les olviden las penas y puedan soñar, como él, con ser buenos profesionales de lo suyo en el futuro?

 

Para concluir, alguna reflexión más en serio: Este y no otro es el perfil de los políticos que nos gobiernan. ¿No tenía nada más presentable Monteseirín en su partido para poner de concejal de Bienestar Social?  Parece que no. Desde aquí sólo puedo decir que resulta realmente repugnante que señores como Enrique Lobato González ostenten cargos de representación municipal. Que, desde luego, es la última persona en la que alguien sensato delegaría asuntos de grave importancia, o querría como modelo para sus hijos; y que el Distrito Macarena, entre condenados por ladrones y porristas confesos, va de mal en peor. Desde luego, el Alcalde de Sevilla, vergüenza para los sevillanos, se luce cada día que pasa.

Un hispalense indignado

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7 respuestas a "¿Un concejal aficionado a los porros?"

  • Leocadio dice:
  • TRAJANO dice:
  • carlos dice:
  • TRAJANO dice:
  • Carlison, ton, ton dice:
  • nuria dice:
  • Jose Luis dice: